Pasta de Conchos: una historia de lucha pese a las adversidades

Doña Trini Cantú Cortés hoy usa bastón y la ayudan dos personas para poder caminar varios metros desde donde le habló al presidente Andrés Manuel López Obrador hasta la camioneta que la llevaría hasta su domicilio en San Juan de Sabinas.

Antes, Doña Trini encabezó marchas en la Ciudad de México hacia la sede del Grupo México, dueña de la mina Pasta de Conchos donde quedó el cuerpo de su hijo Raúl Villasana Cantú y, al darse a conocer que fueron encontradas osamentas, le recordó al mandatario que desde el 2012 le pidió el rescate de los 63 mineros que quedaron dentro del lugar.

Hoy se sabe que hay zonas que recibieron impactos de la explosión, pero que no hubo fuego.

Ella mantiene la fe de poder encontrar el cuerpo de su hijo, pero por allá del 2014 se dijo cansada y decepcionada.

Ese 19 de febrero eran poco antes de las 10:00 de la mañana y Doña Trini estaba en la casa de Retiro Emaús, junto con el grupo de familiares que terminaban el desayuno y se preparaban para irse a protestar a  Grupo México.

“A estas horas aún tenía la ilusión de ver a mi hijo”, dijo triste quien interpuso la queja ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos contra el Estado Mexicano por negarles a los mineros  el derecho a la vida, al suspender el rescate.

Doña Trini se enfrentó a muchas cosas, al igual que muchas de las familias, durante estos 18 años: conflictos familiares por la indemnización que la empresa Industrial Minera México entregaría a la familia y con ello aceptar que no hubiera rescate, algo que hasta hace dos años continuaba sobre la mesa cuando el gobierno de Andrés Manuel López Obrador propuso hacer un memorial y entregar una nueva indemnización a los deudos.

También la emisión de actas de defunción que les entregaron sin haber cuerpos y sin conocer la causa de muerte y sin tomar en cuenta que varios de ellos fueron registrados en el Seguro Social a partir del día del siniestro.

EL ACOMPAÑAMIENTO Y LA POLITIZACIÓN

A las familias no se les escuchaba. Incluso fueron sacadas de las instalaciones a casi una semana del siniestro, debido a que se anunció el cierre indefinido de la mina y con ello todas las actividades de un posible rescate.  

Francisco Javier Salazar Sáenz, entonces secretario del Trabajo y Previsión Social; el exgobernador Humberto Moreira y el presidente de la empresa minera, Francisco Javier García de Quevedo, hicieron el anuncio provocando incertidumbre, molestia y que incrementara el dolor de las familias al no encontrar apoyo.

La familia de Doña de Trini y otras esposas, madres y padres, hermanas, hermanos, hijas e hijas fueron contactadas por organizaciones nacionales e internacionales que empezaron a visibilizar las condiciones de la Región carbonífera: pobreza, explotación laboral, condiciones inseguras en las actividades relacionadas con la extracción del carbón, problemas de salud de los mineros.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos emitió la recomendación  26/2006 donde se dejó constancia que la empresa había incumplido con las observaciones que la Secretaría del Trabajo hizo dos años antes de la tragedia y que incluso, el 7 de febrero, anterior al siniestro, se estableció que seis de 34 observaciones realizadas no se había comprobado su cumplimiento.

Es decir que las autoridades federales en el gobierno de Vicente Fox sabían que la empresa no era segura para realizar la extracción de carbón.

Fue entonces que surgió la organización de Familia Pasta de Conchos, en ese 2006, apoyada por la Diócesis de Saltillo (aunque ya se había creado la de Piedras Negras). El hoy obispo emérito Raúl Vera López, quien en varias ocasiones se había referido a las precarias condiciones en las que trabajaban los mineros, había empezado el acompañamiento de la comunidad minera junto con el padre Pedro Pantoja y demás sacerdotes de la región, luego se sumó la activista Cristina Auerbach.

No fue fácil iniciar el trabajo, ya que el Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos, Siderúrgicos y Similares de la República Mexicana, liderado por Napoleón Gómez Urrutia, rechazaba que Pasta de Conchos operara sin las medidas de seguridad las cuales el gremio debería de exigir y garantizar, además de permitir el ingreso de trabajadores sin contratos, sino en calidad de outsourcing. 

Ingresar a la mina delataría la realidad en la que trabajaban los mineros en una de las empresas dedicadas a la extracción del carbón y considerada de las más seguras.

El siniestro se politizó. Moreira Valdés respaldó al líder minero quien después se volcó contra la empresa propiedad de German Larrea. Al año del siniestro, el exgobernador dijo a esta reportera que el expresidente Vicente Fox Quesada le había pedido que lo citara para detenerlo, pero él se negó y desde entonces emprendió un conflicto contra el panista y quien lo reemplazó en la presidencia de la república, Felipe Calderón Hinojosa. Jamás denunció los hechos.

Moreira Valdés fue quien también aseguraba que ya no había posibilidades de vida y así se consignó en una entrevista con Jacobo Zabludovskyque retomó el periódico La Jornada.

Ese mismo 2007 fue presentado el informe sobre condiciones de seguridad e higiene en la mina en el cual se determinó que eran “inestables” y por ello no se podía realizar el rescate.

Las familias siguieron organizándose y exigiendo el rescate: unas con el sindicato minero y otras con la Diócesis de Saltillo.

En diciembre del 2008 fue emitida otra recomendación a la entonces Procuraduría General de la República por las deficiencias en la integración de la averiguación 20/UEIDCSPCAJ/2007, cuyos nulos resultados abonaron a la impunidad.

En el 2009, en otra muestra de insensibilidad, el exgobernador Rogelio Montemayor Seguy, intentó ingresar a la mina con elementos de la policía estatal y guardias privados para recuperar una planta lavadora que Grupo México le había vendido después del siniestro.

El también exdirector general de PEMEX intentó en dos ocasiones ingresar a la empresa, pese a la suspensión dictada por la Secretaría de Economía.

TRASCENDER

Pasaron los años y la organización Familia Pasta de Conchos integró en 2010 la denuncia que fue presentada ante la Corte Internacional de Derechos Humanos y otra en la Organización Internacional del Trabajo.

“Yo estaba piense y piense cómo se podría configurar la responsabilidad del Estado y en la noche me surgió la idea y le hablé a los abogados: les negaron el derecho a la vida”, señaló la activista Auerbach Benavides, días después que entregaron ell documento. 

“En sexenios pasados, el Gobierno federal seguía insistiendo en que no se podía realizar una obra de rescate en Pasta de Conchos a pesar de que existían distintas voces expertas y dictámenes que indicaban que sí era posible.

Por ello, ante la falta de justicia y rescate a nivel nacional, en 2010, diversas familias decidieron presentar el caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), dando inicio al litigio internacional que sigue hoy en proceso”, se lee en un informe sobre los 14 años de trabajo de la organización en los cuales ampliaron su cobertura al profundizar en las condiciones laborales de otras comunidades de la región carbonífera.

Una de ellas fue Cloete y el registro de pozos y cuevas en toda la región. Con ello se logró que la Comisión Nacional de Derechos Humanos emitiera otra recomendación. 

LA LUZ APARECE

Meses después de iniciar la presente administración federal, López Obrador anunció el plan de rescate. Doce familias se opusieron a cancelar las tareas para que expertos y rescatistas ingresaran a la mina cuya concesión fue cedida al Estado Mexicano, según dijo el presidente al presentar el Plan de Justicia para Pasta de Conchos.

El hoy gobernador Manolo Jiménez Salinas dijo, en marzo del 2019 y siendo presidente municipal de Saltillo, que el rescate no era prioritario y que se debería revisar las acciones del gobierno federal para no regalar dinero sin motivo (por las indemnizaciones ofrecidas).

“Después de 11 años no sé qué tan viable es. Lo que sí sé es que eso no es lo prioritario. O sea hay temas que el presidente debe abordar del presente y del futuro. Porque necesita ya atender las peticiones actuales de la gente.

Yo creo que si hace una la encuesta (el rescate en Pasta de Conchos) sería uno de los temas últimos que el coahuilense le pedirá”, dijo en ese entonces y con lo cual se sumaba a las autoridades que negaban los derechos de los mineros y de sus familias.

El pasado 8 de junio trascendió en la región la localización de varios objetos y algunas osamentas y en las primeras imágenes obtenidas se observaban restos biológicos. Esto dio pie a que las autoridades federales llevarán a cabo el evento público el 14 de junio para dar a conocer los avances.

“Los restos orgánicos encontrados se mantienen intactos para no afectar su esencia, una bota de hule con un elemento orgánico en su interior y dos restos óseos, en espera de iniciar la recuperación cuando se alcancen los niveles de seguridad para su rescate bajo los protocolos de la Fiscalía General del estado de Coahuila y de la Comisión Nacional de Búsqueda, programando iniciarla el 17 de julio”, dijo César Fuentes Estrada, representante de la Comisión Federal de Electricidad, dependencia responsable de llevar a cabo las tareas de rescate y quien añadió que a mediados de septiembre se podrá iniciar la búsqueda de los mineros, una vez que se tengan aseguradas las áreas de trabajo.

A la distancia, Doña Trini se siente satisfecha de que al menos se haya avanzado y les dieran la razón de que el rescate de los mineros es posible y que no sólo se haga un memorial.

Sin embargo, la madre de Raúl Villasana insiste que las condiciones en la región no han cambiado y por eso demanda que haya una clínica para atender los problemas de daños en los pulmones que registran los trabajadores.

“Paso a decirle a la electa presidenta (Claudia Sheinbaum) que le pido un hospital o una clínica para los mineros, porque muchos están enfermos del pulmón y no se dan cuenta hasta que finalizan su vida. Entonces, yo sí quiero que ponga atención en eso para que se pueda realizar. Espero que con su buena voluntad se llegaría a cumplir.

A lo mejor ya no lo veo, pero es una petición que yo le hago: atención a todos”, expresó quien espera poder llegar a dar sepultura a su hijo.