“Tenemos que seguir exigiendo la verdad … sabemos quién fue”: padre “El Pato”, a 15 años del asesinato del defensor Ernesto Rábago

A 15 años del asesinato del abogado Ernesto Rábago, su comunidad sigue exigiendo justicia y denunciando la impunidad que protege a los responsables.

Por décimo quinto año consecutivo, la comunidad rarámuri de Baqueachi, del municipio de Carichí, marchó del templo del Sagrado Corazón de Jesús a la plaza Hidalgo en la ciudad de Chihuahua, para recordar la impunidad en el homicidio de su defensor, el abogado Ernesto Rábago Martínez y exigir justicia ante las autoridades.

La comunidad de Baqueachi conmemoró enfrente del palacio de gobierno, la vida y asesinato de su defensor Ernesto Rábago
Foto: Raúl. F Pérez Lira

La comunidad que ha sostenido la lucha por su territorio durante décadas, fue acompañada este sábado por organizaciones defensoras de derechos humanos, para conmemorar el 15 aniversario del asesinato del abogado Rábago Martínez.

La movilización inició con una ceremonia religiosa en el templo Sagrado Corazón, encabezada por el sacerdote jesuita Javier El Pato Ávila Martínez, quien dio la homilía en rarámuri y posteriormente en dio un mensaje en español.

Como cada año, el sacerdote jesuita Javier “El Pato” Ávila , celebro la eucaristía en rarámuri, al lado de la comunidad de Baqueachi
Foto: Raúl F. Pérez Lira

EL jesuita recordó la historia de lucha del abogado asesinado en 2010 y su trascendencia.

“Tenemos que seguir exigiendo la verdad que nosotros la conocemos, porque sabemos quién fue Tenemos que seguir exigiendo que se acabe la impunidad, porque nosotros sí sabemos que él está revestido y abrazado de impunidad”, expresó luego del ritual espiritual tradicional de la comunidad de Baqueachi.

En el templo del Sagrado Corazón de Jesús, también exigieron justicia y verdad por el homicidio de Ernesto Rábago
Foto: Raúl F. Pérez Lira

Al concluir la ceremonia eucarística, los manifestantes recorrieron más de dos kilómetros hasta llegar al Palacio de Gobierno. Al pasar frente a las instalaciones de la Fiscalía General del Estado hicieron una parada como símbolo de exigencia de justicia y reclamo por la impunidad a más de quince años del crimen.

Las y los manifestantes hicieron una parada frente a la Fiscalía General del Estado, para recordar que no han castigado a los culpables del homicidio de Ernesto Rábago
Foto: Raúl F. Pérez Lira

Al llegar a la plaza Hidalgo, frente al palacio de gobierno, la comunidad rarámuri realizó una ceremonia de curación, acompañados por su defensora Estela Ángeles Mondragón, quien ha permanecido a su lado antes y después del homicidio de su esposo, Ernesto Rábago.

Frente a una cruz que elaboraron ellos mismos, realizaron una ceremonia de curación con medicinas tradicionales como maguey, palo colorado y palo amarillo.

Estela Ángeles Mondragón, quien también es directora de la asociación civil Bowerasa les habló:

Comunidad indigena del ejido Baqueachi, estamos aquí para conmemorar la vida de Ernesto. Hace 97 años nació a la vida jurídica el ejido Baqueachi con las leyes mestizas, con ellas aprendió a vivir, con ellas aprendió a pelear, a defenderse, y estamos aquí para denunciar que hace 15 años, por defender el territorio de las comunidades indígenas en el municipio de Carichí, asesinaron dentro del despacho de Bowerasa al licenciado Ernesto Rábago Martínez.

Exigimos justicia. No venimos a mendigar nada, no venimos a pedirle nada a la gobernadora, venimos a exigir justicia. Así como nos ven, no nos vamos a cansar. Aunque sea uno de nosotros, vamos a estar viniendo a exigir justicia por Ernesto hasta encontrarla.

Marcha del templo del Sagrado Corazón de Jesús al palacio de gobierno
Foto: Raúl F. Pérez Lira

Décadas del conflicto

El ejido Baqueachi fue reconocido oficialmente en 1928, pero los raramuri han enfrentado despojos de su territorio desde entonces. En la década de los 90, iniciaron un litigio contra ganaderos mestizos del municipio de Nonoava que se extendió por más de 25 años.

Finalmente, en 2015, obtuvieron un fallo a su favor y, en diciembre de 2022, lograron la restitución de parte de sus tierras, pero el hostigamiento no ha cesado a pesar de las luchas jurídicas y agrarias que han ganado.